Posts etiquetados ‘texto’

“El corazón como una cloaca” había dicho y ella paró la oreja. Comenzó a escuchar con atención a ese tipo del bar que segundos antes la había molestado con su voz tan alta, su necesidad de ser escuchado en el griterío.

Claro que le molestó al principio esa voz en cuello, tratando de sobresalir en el murmullo sordo que sólo una sala llena puede producir. Pensó qué pobre tipo, ahí tan solo, tan necesidad de yomismo como todoslosyo en este mundo, y se obligó a no escucharlo.

“El corazón como una cloaca” había dicho y eso la dejó prendida, queriendo más y el bullicio del bar iba in crescendo como una fuga. Ell estiró el cuello como ajustando la amplitud de su pabellón auricular y por fin vino el resto.

“El corazón como una cloaca. Así vivimos: filtrando mierda desde la oreja, de allí sin escalas al sistema límbico para que las amígdalas cerebrales (cada una detrás de cada ojo) trabajen cualquier emoción desde el odio, la bronca, el temor; y todo pase filtrado, perfectamente digerido en bolo alimenticio emocional al corazón, la cloaca final, desaguadero por excelencia de nuestra miseria. Sí tan sólo pudiéramos aprender a vivir en el conflicto. Sí tan sólo aceptaramos esta naturaleza ambigua de la vida, donde odio y amor son dos caras de una misma moneda, el corazón no sería todo el tiempo una cloaca. No estaríamos obligados a sabernos solos. No mediríamos el temor de cada una de nuestras palabras. No viviríamos con tanto miedo: aprentando los dientes, siendo tan mezquinos en el amor”.

El corazón como una cloaca, pensó ella y pagó su cuenta.

megan-fox

Luego de varios días fuera por X cuestiones solucionando, entro a ver el blog y las noticias me sorprenden: el tag “Megan Fox” ha sido un acierto y llevó a más de 1.600 visitas ayer, 07-07. El caso es que la niña Fox, bautizada por Ozz como Meganformers, está en las noticias del día porque invitó a salir a un actor coreano llamado Rian Rain (trabajó en la peli Speed Racer) y el ñato la rechazó, arguyendo que no tenía interés de iniciar ningún tipo de “contacto” con ella.

Así que este post, el # 99 de IsabelaVeneno, va para nuestra despechada amiga con un texto muy inteligente de Página/12, titulado La Fox, por Mariano Kariuz:

“Consagrada hace apenas dos años, con el descomunal éxito de Transformers, como la creación más caliente de Hollywood en lo que va del siglo, Megan Fox se vio de pronto, salida de la nada, en la tapa de todas las revistas. Para acompañar las fotos la dejaron hablar, y entonces la chica con ese nombre de actriz porno se propuso hacer, cada vez que abriera la boca, lo que se supone que hacen las cosas calientes: echar humo.

(más…)

ricardo_piglia

El último cuento de Borges, el que imaginamos (sorprendidos por la perfección de ese fin) como el último cuento de Borges, surgió de un sueño. Borges, a los ochenta años, vio un hombre sin cara que en un cuarto de hotel le ofrecía la memoria de Shakespeare. “Esa felicidad me fue dada en Michigan”, cuenta Borges. “No era la memoria de Shakespeare en el sentido de la fama de Shakespeare, eso hubiera sido muy trivial; tampoco era la gloria de Shakespeare, sino la memoria personal de Shakespeare. Y de ahí salió el cuento”.

En el relato, un oscuro escritor, que ha dedicado su vida a la lectura y a la soledad, por medio de un artificio muy directo y sencillo (como los que Borges ha preferido siempre para construir un efecto fantástico) es habitado por los recuerdos personales de Shakespeare. Entonces vuelve a su memoria la tarde en la que escribió el segundo acto de Hamlet y ve el destello de una luz perdida en el ángulo de la ventana y lo desvela y lo alegra una melodía muy simple que no había oído nunca. “A medida que transcurren los años, todo hombre está obligado a sobrellevar la creciente carta de su memoria. Dos me agobiaban, confundiéndose a veces: la mía y la del otro, incomunicable. Al principio las dos memorias no mezclaron sus aguas. Con el tiempo, el gran río de Shakespeare amenazó, y casi anegó, mi modesto caudal. Advertí con temor que estaba olvidando la lengua de mis padres. Ya que la identidad personal se basa en la memoria, temí por mi razón”.

(más…)

Aunque parezca uno más donde haces lo de siempre: levantarte, respirar, comer las cosas que se comen, decir las palabras que no te gustan, escribir palabras estúpidas, cagar, coger y coger, soñar con los ojos abiertos, leer un libro, abrir Google, hablar con los amigos lejos, volver a comer las cosas que se comen, mirar la tv, decir unas pocas palabras que te gustan y muchas más para el olvido, coger, dormir y vuelta a empezar.

Pero no. Por alguna extraña razón este día había sido distinto e igual a otros, por esas cosas mínimas que te dicen, que levantan surcos de la memoria y todo lo que alguna vez fue tu cotidiano vuelve con la fuerza de la añada que le dan los años y la distancia. Quizás todo había comenzado con una charla inocente entre dos viejas amigas que se prometían fotos y no me olvides nunca, que nosotras nos queremos para siempre. Pero entre el recuerdo de esas fotos habían venidos otros años vividos de a dos, de a cuatro, de a seis. Otra vez era la gorda pelota o Chaplin en el pasillo a semioscuras de una calle de Corrientes o el recuerdo vaguísimo de una foto en la que sonreíamos (¿de qué?) sentamos en la plaza del mismo edificio que alberga el pasillo, una mañana de invierno, 10, 9 años más jóvenes y riéndonos de qué.

(más…)