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“Del país me queda (…) , las estrellas chaqueñas en Pampa de Guanacos yendo de Salta a Misiones en un tren del año cuarenta y dos (…), y también algunos patios, claro, y sombras que me callo, y muertos”.

“Lucas, su patriotismo”, en Un tal Lucas, JC.

 

julio cortázar

Habría que empezar diciendo que un 12 de febrero de 1984 Julio Cortázar dejaba para siempre su vestidura humana para encaminarse al cielo de los cronopios, el único posible. La trama seguiría más o menos así: que nació en Bruselas el 26 de agosto de 1914, hijo de padres argentinos. Que llegó a la Argentina a los cuatro años. Que pasó su infancia en Bánfield, que se graduó como maestro de escuela e inició estudios en la Universidad de Buenos Aires, los que debió abandonar por razones económicas. Que un día se fue a Europa, vivió en Francia. Que escribió vastas palabras. Que luchó desde el arte y con el arte contra los demonios de las dictaduras latinoamericanas. Que nos obligó a todos a buscar la falda de la Maga en cada esquina. Que nos exigió ser para cada hombre esa Maga. Que nos invitó al Club de la Serpiente y que algunos pudimos recrearlo en la piel escamosa de otro reptil. Que nos regaló el placer de descubrir La Ciudad en algún rompecabezas del 62/Modelo para armar, que es nuestra existencia, al igual que la rayuela que tejen los días.  Sin embargo me niego a dar las cosas por sentadas: a entender que una mesa es tristemente una mesa, no el ser fantástico que levanta sus patitas ni bien dejo de mirarlo.

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Cortazario - Julio Cortazar - Alejandra Pizarnik

Ahora que hace 50 años que se publicó Rayuela; y que el mundo es un confuso y triste hipertexto, mucho más oscuro y desolado que la carta al bebé Rocamadour; y a mi se me ocurre recordar cuando Alejandra Pizarnik perdió el manuscrito de esta novela, y también, por qué no, pensarme que las grandes obras necesitan más de dos manos; que se debe tejer el encanto de la propia vida literaria en colectivo porque juntos somos más para reírnos de la muerte y sí vamos a estar solos y no hay tu tía, que la cosa sea más llevadera de a dos, cuatro, seis.

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Y sé muy bien que estarás.

Estarás en alguna calle,

en el vacío que brota de esta caja de zapatos

que me obligo a llamar mi casa,

en el asiento vacío del colectivo,

y en esa sonrisa amable que sólo

es pura amabilidad,

en los poemas que leo,

en los sms ” ok nos vemos”.

Estarás en mis sueños,

en el destino original de

todas las palabras que tengo para decirte,

en una cifra telefónica,

en el color de un suéter,

en unos guantes.

Me enojaré amor mío,

sin que sea por ti.

Y compraré un vino,

pero no para ti.

Me pararé en esa esquina

a la que no vendrás,

y diré las palabras que se dicen

y comeré las cosas que se comen

y escribiré las cosas que se escriben

y sé muy bien que estarás,

aquí dentro, en la cárcel

donde te imagino,

allí afuera, en ese río de

que es la Alvear.

Estarás para todo,

pero serás sólo un recuerdo,

y cuándo piense en ti,

sentiré un sentimiento

que negadamente

trata de acordarse de ti.

 

Este poema me habló cuando me compré Salvo el crepúsculo y desde siempre lo sentí como un oráculo. Hoy más que nunca es verdad, y bien podrían tomar la forma de un cuento, pero ya ven, la autora pirata es muy haragana.

Elegir un poema es descubrirse en él, y reescribir el poema en las torpes palabras de uno, es ejercer un acto de destrucción hacia aquello que creíamos seguro y amamos, por eso quizás es necesario exorcizar la precisión de las palabras de Julio Cortázar con mi futuro negado.

Un pobre cronopio va en su automóvil y al llegar a una esquina le fallan los frenos y choca contra otro auto. Un vigilante se acerca terriblemente y saca una libreta con tapas azules.

-¿No sabe manejar, usted? -grita el vigilante.

El cronopio lo mira un momento, y luego pregunta:

-¿Usted quién es?

El vigilante se queda duro, echa una ojeada a su uniforme como para convencerse de que no hay error.

-¿Cómo que quién soy? ¿No ve quién soy?

-Yo veo un uniforme de vigilante -explica el cronopio muy afligido-. Usted está dentro del uniforme pero el uniforme no me dice quién es usted.

El vigilante levanta la mano para pegarle, pero en la mano tiene la libreta y en la otra mano el lápiz, de manera que no le pega y se va adelante a copiar el número de la chapa. El cronopio está muy afligido y quisiera no haber chocado, porque ahora le seguirán haciendo preguntas y él no podrá contestarlas ya que no sabe quién se las hace y entre desconocidos uno no puede entenderse.

(1952)

* Al enormísimo cronopio que me acompaña cada día.

Entre Papeles inesperados, el póstumo libro de Cortázar, se encuentra un texto que dice esto: “Triste, solitario y final, como dice Raymond Soriano, escribí Rayuela para mí, es decir para un hombre de más de cuarenta años y su circunstancia -otros hombres y mujeres de más de 40 años. Muy poco después, ese mismo individuo emergió de un mundo obstinadamente metafísico y estético, y sin renegar de él entró en una ruta de participación histórica, de apoyo a otras fuerzas que buscaban y buscan la liberación de América Latina“.

Y ahora, que vuelvo a ver esta entrevista, vuelve la misma idea sobre Rayuela en Cortázar o quizás una idea que siempre se mantuvo latente, allí, agazapada en el cuerpo enormísimo de Julio.

Para quienes quieren comprar el libro, aquí está a la venta. Si alguien me lo presta, bailaré treguacatalaespera.

Fragmento de la entrevista extensísima que Julio Cortázar dio para TVE en 1977. Acá habla del jazz, tema que le sirve para tirar un poco de fuego a la discusión de sobre cuáles son los temas legitimados por el canon literario.

Quizás ahora nos resulte una nimiedad esta discusión, pero en la época, tanto Cortázar como García Márquez, tuvieron que lidiar con este tema, incluso ahora, en la literatura paraguaya hay como ese establecido tácito de cuáles son los temas “correctos” de la “buena literatura ” y cuáles no …, en fin, capaz es divague mio o capaz no, debería dedicarle algunas líneas a esto.

¿Qué piensan ustedens?

julio

A la muerte de todo escritor le sigue una seguidilla de descubrientos alucinantes, obra del resguardo del heredero de sus derechos de autor. Este año se cumplieron los 25 años de la muerte de Julio Cortázar y era de esperarse que algo se venía.

Pues como verán no en vano a veces leo Para Tí (cuando nadie me ve) y acabo de enterarme que este mayo en España y Argentina sale a la venta Papeles Inesperados, un libro de 450 páginas editado por Alfaguara.

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