Posts etiquetados ‘escritura’

ballard

Creo en el poder de la imaginación para rehacer el mundo, liberar la verdad que hay en nosotros, alejar la noche, trascender la muerte, encantar las autopistas, congraciarnos con los pájaros y asegurarnos los secretos de los locos.

Creo en mis propias obsesiones, en la belleza de un choque de autos, en la paz del bosque sumergido, en la excitación de una playa de vacaciones desierta, en la elegancia de los cementerios de automóviles, en el misterio de los estacionamientos de varios pisos, en la poesía de los hoteles abandonados.

Creo en las pistas de aterrizaje olvidadas de Wake Island, señalando a los Pacíficos de nuestras imaginaciones.

Creo en la belleza misteriosa de Margaret Thatcher, en el arco de sus fosas nasales y el borde de su labio inferior; en la melancolía de los conscriptos argentinos heridos; en las sonrisas perturbadas de los empleados de estaciones de servicio; en mi sueño sobre Margaret Thatcher acariciada por ese joven soldado argentino en un motel olvidado, observados por un empleado de estación de servicio tuberculoso.

Creo en la belleza de todas las mujeres, en la perfidia de sus fantasías, tan cerca de mi corazón; en la unión de sus cuerpos desencantados con los rieles de cromo de las góndolas de supermercado; en su cálida tolerancia de mis propias perversiones.

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yacare

“Al cabo de un rato comprendí que el paraíso estaba lleno de deliciosos problemas. Que existía la incertidumbre y la esperanza y aun el desengaño. Pero que todo asumía la más noble de sus formas. Y entonces tuve la certeza de que ese era el paraíso que Alguien había pensado para mi, el único posible”.

Final del libro “El Fantasma” de Alejandro Dolina.

Cuentan los cuentan que hace un año el yacaré cruzaba a nado desbocado las turbias aguas del Paraguay. Y allí en la tierra resistente del Chaco Argentino se encontraría con nuevos lectores, amigos y detractores, que celebrarían en las más variadas formas esta empresa.

La leyenda sostiene que en la casa de una esquina cualquiera se encontraron asuncenos y resistentes para fraguar el plan: los primeros hace años sostenían un yacaré que quería conquistar el mundo, los segundos simpatizaban con la idea, pero consideraban que el mundo no era vasto, que debían conquistar también sus alrededores. Así, hijo de la improvisación y las ganas, el yacaré unió, acercó e imprimió en sus páginas, la doble realidad de Asunción y Resistencia. Y por fin se materializaron las palabras del místico Elbo Cero del yaca.

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osacartonera

Algunas palabras y hechos deben repetirse hasta el cansancio, como la historia de la Osa chaqueña… Gracias a Edgar, Bazzano y Kike por tan grata lectura.

Aquí una crónica estupenda de Tomás Eloy Martínez sobre las editoriales cartoneras y la crisis:

Boca iba a perder ante Newell´s Old Boys en la Bombonera la tarde del sábado 14 de febrero, pero en vísperas del partido nadie podía imaginarlo. Los devotos llegaban al estadio con la ilusión de festejar, las banderas en alto, las gargantas inspiradas. Turistas de Israel, Brasil y Alemania peregrinaban desde el cruce de la calle Brandsen y la avenida Almirante Brown, donde por unos pocos pesos se hacían fotografiar abrazados al imitador de Diego Maradona, un muchacho fornido y de rulos que lucía una camiseta de la selección argentina con el número 10. Al pasar por lo que fue un garaje y ahora es un escaparate con más colores que los del espectro solar, en el número 467 de la calle Brandsen, un turista ya calcinado preguntó si la entrada al estadio era por ahí. “Por acá nomás, rubio; derechito, sesenta metros”, informó la Osa, servicial, mientras ofrecía: “¿Te pinto la cara de azul y oro? A voluntad, ¿eh?”. El muchacho aceptó un corazón con los colores de Boca en cada mejilla y le extendió un billete de diez pesos. “¿Esto es un comedor?”, preguntó, apuntando con el índice a una larga mesa tendida en la vereda, a la que se sentaba una decena de personas, cada quien con su plato de pastas. “No, chabón. Esta es una reunión de Eloísa Cartonera. Somos una cooperativa; hacemos libros con cartón. Pero aquí, al lado, te podés comprar un choripán riquísimo.”

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