DOSTRESCUATRO POETAS

Publicado: 3 mayo 2011 en Escritores
Etiquetas:, , , , ,

UNO Menuda tarea la de escribir acerca de la poesía, más aún cuando a este inmenso sustantivo añadimos un gentilicio: chaqueña. No sé si existe la poesía chaqueña, japonesa, paraguaya o lo que sea. Sí sé que la poesía de este rincón del mundo que me toca habitar tiene el nombre de mis amigos. Sí sé que la poesía de mis amigos es escrita con algodón en la garganta, con dedos temblorosos que galopan un teclado o empuñan la birome, en los momentos más solos, más inmensos, más profundamente íntimos, donde uno comienza a cercar la muerte, donde encierra la soledad para decirle que se vaya, que nos deje vivir de tanta esperanza. Y también sucede, que la poesía que escriben mis amigos es un grito de libertad, un rayo de sol ardiente en una siesta de otoño, un lugar en el que descansar este animal herido que llevo en el costado izquierdo, abrir la puerta y salir jugar. La poesía que escriben mis amigos, la poesía de este rincón del mundo que me toca habitar, es “vivir como si la vida fuera una especie de locura que hace la muerte”, como dice Clarice Lispector. Así que, a la salú de esta suerte de locura que es leer y vivir la poesía que escriben mis amigos van estas líneas.

DOS ¿No dije aún que la poesía es para mí una mano tendida en medio de la noche oscura? ¿Un susurro dulce que calma el llanto? Esto, como un jazz tristísimo en la voz de Chet Baker, es la poesía de Cecilia Lis García. Un ritmo que entra desde un grave hondísimo, allí donde más te duele la vida y va subiendo hasta las cuerdas vocales, raspando la garganta. La poesía de Cecilia tiene un ritmo que huele a rimas viejas, pero nuevamente añejadas por la experiencia de sus palabras. Con una métrica que no practican los modernos poetas, Cecil te dice: El aire/abismo/ausencia de agua/la memoria silenciosa y el enigma cetrino/el verso verdoso/se adhieren/agotados y latentes/se funden en la partitura/de una Venus placentaria/ y su silencio de ocaso. En los poemas de Cecilia se adivina a Lis: ese alterella, una mujer de otro tiempo atrapada en su segundo nombre que a veces nos habla en compases antiguos, como si decir “luna” sea invocar a la Luna misma. Como si la plena belleza del lenguaje nos devolviera, por un instante, la belleza plena de la vida misma. Cecilia Lis García tiende el poema como una mano abierta en mitad de mi noche triste y me dice al oído, en estos días, que la soledad no dura toda la vida.

TRES ¿Dije que la poesía es como espejo que me devuelve otra cara? ¿Una sombra viva y todos sus fantasmas que acompañan mi vida? Sí, la cara de un hombre en el espejo y un compañero abismalmente propio es para mí la poesía de Lucas Brito Sánchez. Este poeta amigo empuña las palabras como un exorcismo: invoca, revuelve, convulsiona en el verso mi existencia, haciendo que la suya y la mía sean iguales gritos. La poesía de Lucas me escupe su experiencia desde el espejo, revela en imágenes nítidas mi miedo más oculto. Cada letra de sus versos es un doble de las células de mi dolor y en la tarea de cercar la muerte, estamos juntos como dos cuerdas, enlazando el silencio. Vivimos en tierras robadas/por tiranos de plástico./Flotamos en la costa de la historia mar adentro nadie se acuerda./Nos deformaron, eso sin contar la distancia del plural al singular./Se cansan los caballos,/no voy a nombrar más/ animales,/se/llora/por/esto. En el juego de las soledades, la poesía de Brito Sánchez es una con la mía.

CUATRO ¿No dije todavía que la poesía es una mano empuñada como un fúsil? ¿Un grito de protesta?  Eso y una puerta abierta para jugar es la poesía de Rocío Navarro. Los versos de Rocío abren agujeros en la lectura: ventanas, puertas, pestillos, mirillas, grietas, rajaduras, tranqueras; allí donde cualquiera daba por sentada y sellada la esclavitud de la libertad. Allí donde la rutina te tejía telarañas en los ojos para devolverte a la infancia como el paraíso eternamente perdido de tus esperanzas. Los poemas de Navarro aflojan el nudo de la garganta, dejan correr la angustia con nuevos sabores dulces y restituyen el aliento a la vida. Como un cross a la mandíbula, sin piedad, con imprudencia, con la certeza de que otra forma de lo posible es posible, asisto con impaciencia a las palabras que Rocío Navarro tiene para escupirme en la cara. Mi palabra no se globaliza, /mi palabra no será una rolling stone. /Sí será un canto rodado, /que viaje con el viento aullando/por qué dice como dice y qué dice de ella/esa forma en que dice.

Amén.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s