Re-currencias

Publicado: 8 abril 2010 en Literatura Resistente
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Claro que no debía.

O sí.

Pero nunca se sabe con las urgencias del cuerpo.

Yo quería acostarme con un hombre viento: quedarme prendida en sus ciclos, suspendida dar vueltas como la bolsa de American Beauty y ser así, la belleza misma.

Sólo para él.

Sólo en esa cama.

Sólo en ese cuarto de paredes huecas.

Sólo en esa casa con pasillo largo que desemboca en escalera.

Quedarme enredada en su serpiente magnética roja.

Vivir la contradicción conocimiento-ignorancia.

Prenderme de su pulgar del pie derecho.

Absorber su chakra.

Dar origen al nacimiento como semilla amarilla florecer.

Vibrar en el tacto de su mano en mi cuello.

Sostener la noche en un abrazo que purifique la luz del día que viene.

Pero uno se pierde en esta soledad de calles y silencios,

en los 147 caracteres del estado de feisvuc,

en la rutina de un trabajo de 7 a 9,

en la ganas de que te cojan bien hondo, bien fuerte

y te acuestas con cualquiera, a falta de mejor cosa.

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